domingo, 19 de mayo de 2013

Siempre

Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso 
Cansada de aquel amor que no sucedió 
Cansada de mis pies que sólo saben caminar 
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas 
Cansada de dormir y de no poder mirarme 
Cansada de abrir la boca y beber el viento 
Cansada de sostener las mismas vísceras 
Cansada del mar indiferente a mis angustias 
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios! 
Cansada por fin de las muertes de turno 
a la espera de la hermana mayor 
la otra la gran muerte 
dulce morada para tanto cansancio.

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