Hace muchos años atrás escuchaba La Renga, sin conocer a Carlos Castaneda, ahora luego de haberme introducido en el mundo de los brujos y de la sabiduría tolteca, y habiendo podido realizar ciertos movimientos en mi punto de encaje, he logrado que mi percepción con respecto a ciertas cosas, de ésta realidad, hayan cambiado. Desde mi manera de ver la vida, la muerte, el infinito, las energías, las emanaciones del Águila, las plantas de poder, el capullo luminoso...hasta las canciones. Por eso, acá dejo dos canciones que hacen referencia a las enseñanzas que le dejó el nagual Don Juan a Castaneda.
:::Cuándo vendrán:::
Es que la muerte esta tan segura de vencer
que nos da toda una vida de ventaja.
Tu empresa líder funciona bien en el caos
inventando analgésicos para poder seguir,
cuando el mundo no tiene respuestas
o se vuelve incomprensible,
yo sigo acá, insoportablemente vivo.
Si del principio hubiera aprendido a ser un animal
hoy tendría un instinto noble a cambio de esta pena
y si la ruta me va dejando sin aliento,
sera que un buscador nunca llegará a destino.
Cuando el mundo no tiene respuesta
o se vuelve incomprensible,
recuerda que un guerrero toma todo como un desafío.
Cuando vendrán los días de sol y no tener mas esa nube en el cielo.
Cuando vendrán las noches de estrellas,
y no tener mas en mi casa ese techo.
Cuando vendrá la canción primitiva
y no tener mas sobre mi corazón, una cabeza.
:::Hablando de la libertad:::
Hice a mi cuerpo amigo del cielo y la distancia
y me fui a buscarle una verdad a mi corazón.
Algo tan grande como el cielo y las montañas
y tan pequeño como una gota de rocío.
Y ya no estuvo más conmigo mi corazón,
se fue a posar en cada una de las cosas;
y ya no estuvo más conmigo mi corazón,
se fue a fundir con la esencia y la sabia.
Y ahora sólo un camino he de caminar,
cualquier camino que tenga corazón.
Atravesando todo su largo sin aliento,
dejando atrás mil razones en el tiempo.
Y morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje,
ponerle alas a mi destino,
romper los dientes de este engranaje.
Hice un lugar en el refugio de mis sueños
y guarde ahí mi tesoro más preciado.
Donde no llega el hombre con sus jaulas
ni la maquinaria de la supervivencia.
Me fue más fácil, intentar la vida,
que venderla al intelecto y la conformidad.
Y ahora sólo un camino he de caminar,
cualquier camino que tenga corazón.
Atravesando todo su largo sin aliento
dejando atrás mil razones en el tiempo.
Morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje,
ponerle alas a mi destino,
romper los dientes de este engranaje.