sábado, 20 de julio de 2013

Qué ángel te librará de la tristeza

Qué ángel te librará de la tristeza y te despertará un precioso día sin memoria de lo que te afligía y te dirá al oído: "Escucha y cesa
tus llantos. En mis brazos no te pesa la lentitud del tiempo ni la impía delación de los hombres. Eres mía, ya no eres de este vano mundo presa. Asómate a esta fúlgida ventana por tu dicha adornada. Ya el dolor se marchitó como una larga flor cuya sabiduría al fin te sana al disolverse porque se convierte en polvo, en ilusión, en otra suerte"

jueves, 18 de julio de 2013

Último intento...

Tantas veces intenté escribirte algo, algo que pudiera explicarte un poco lo que me pasó, lo que sentía, tratar de alguna manera justificar mis errores, y que así logres perdonarme. Pero nunca pude transmitírtelo, creo que algo muy adentro mío sabía que nada iba a ser cambiar tu manera de ver las cosas, nada de lo que pudiera decir o hacer haría que logres entenderme. Y por más que pase el tiempo, sigo insistiendo en buscar ese perdón, pero no como una cuestión divina, de limpiar culpas y dormir con la consciencia tranquila, sino como una manera de sentir que no estoy tan lejos de vos, que podamos volver a mirarnos a los ojos, y reconocernos como seres que alguna vez transitaron un mismo camino. Pero también sé, que la que quiere eso soy yo, y que a vos, tal vez te sea más fácil mantenerme lejos, en el olvido, en la indiferencia, y ni siquiera como una manera de venganza, sino de desamor. O tal vez, todo este pensamiento, es sólo mi manera de protegerme, de no querer saber lo que de verdad sentís o pensas, el por qué de tanto enojo, aunque en el fondo seguramente lo sé, por más de que lo intente ocultar. Y otra vez dudo si borrar o no esto, si sirve que siga insistiendo, que siga intentando acercarme a vos, en fin, que siga intentando crear una ventana en esa pared que creaste, y no te culpo por eso, trato de entenderte, seguramente no por una cuestión altruista, sino por algo meramente individual, egoísta, porque es lo que quisiera que vos hicieras conmigo. Dudo si esto será un nuevo papelito de esos intentos fallidos de escribirte algo, que solo queda en borrador, y pasa a vivir al cajón, con la esperanza de salir a la luz algún día, aunque sea para terminar en el basurero, o si la suerte lo acompaña, y logro juntar coraje, intento nuevamente que de alguna manera te lleguen esas palabras que están ahí, vomitadas en esas hojas ya amarillentas, junto a los recuerdos.
Escribo sin volver atrás, como una manera de que por lo menos esta vez no quiera crear el texto perfecto para dartelo, creo que he logrado aceptar que por más ordenadas y embellecidas que esten las palabras, nada hará que cambie tu manera de ver y sentir las cosas, ni mis errores del pasado. Y entonces vuelven esas preguntas, como aquellos discos de The Who, que nunca voy a dejar de escucharlos sin traerte a mi mente. Esas preguntas que se repiten una y otra vez, cada vez que me encuentro en el momento de apretar el botón de publicar o no…

jueves, 11 de julio de 2013

La Renga y Castaneda

Hace muchos años atrás escuchaba La Renga, sin conocer a Carlos Castaneda, ahora luego de haberme introducido en el mundo de los brujos y de la sabiduría tolteca, y habiendo podido realizar ciertos movimientos en mi punto de encaje, he logrado que mi percepción con respecto a ciertas cosas, de ésta realidad, hayan cambiado. Desde mi manera de ver la vida, la muerte, el infinito, las energías, las emanaciones del Águila, las plantas de poder, el capullo luminoso...hasta las canciones. Por eso, acá dejo dos canciones que hacen referencia a las enseñanzas que le dejó el nagual Don Juan a Castaneda.

:::Cuándo vendrán:::

Es que la muerte esta tan segura de vencer 
que nos da toda una vida de ventaja. 
Tu empresa líder funciona bien en el caos 
inventando analgésicos para poder seguir, 
cuando el mundo no tiene respuestas 
o se vuelve incomprensible, 
yo sigo acá, insoportablemente vivo. 
Si del principio hubiera aprendido a ser un animal 
hoy tendría un instinto noble a cambio de esta pena 
y si la ruta me va dejando sin aliento, 
sera que un buscador nunca llegará a destino. 
Cuando el mundo no tiene respuesta 
o se vuelve incomprensible, 
recuerda que un guerrero toma todo como un desafío. 
Cuando vendrán los días de sol y no tener mas esa nube en el cielo. 
Cuando vendrán las noches de estrellas, 
y no tener mas en mi casa ese techo. 
Cuando vendrá la canción primitiva 
y no tener mas sobre mi corazón, una cabeza. 

:::Hablando de la libertad::: 

Hice a mi cuerpo amigo del cielo y la distancia 
y me fui a buscarle una verdad a mi corazón. 
Algo tan grande como el cielo y las montañas 
y tan pequeño como una gota de rocío. 
Y ya no estuvo más conmigo mi corazón, 
se fue a posar en cada una de las cosas; 
y ya no estuvo más conmigo mi corazón, 
se fue a fundir con la esencia y la sabia. 
Y ahora sólo un camino he de caminar, 
cualquier camino que tenga corazón. 
Atravesando todo su largo sin aliento, 
dejando atrás mil razones en el tiempo. 
Y morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje, 
ponerle alas a mi destino, 
romper los dientes de este engranaje. 
Hice un lugar en el refugio de mis sueños 
y guarde ahí mi tesoro más preciado. 
Donde no llega el hombre con sus jaulas 
ni la maquinaria de la supervivencia. 
Me fue más fácil, intentar la vida, 
que venderla al intelecto y la conformidad. 
Y ahora sólo un camino he de caminar, 
cualquier camino que tenga corazón. 
Atravesando todo su largo sin aliento 
dejando atrás mil razones en el tiempo. 
Morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje, 
ponerle alas a mi destino, 
romper los dientes de este engranaje.

miércoles, 12 de junio de 2013

Capítulo 67

Me estoy atando los zapatos, contento, silbando, y de pronto la infelicidad. Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental, al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el estómago. Y casi a la par (pero después, esta vez no me engañas) se abrió paso el repertorio inteligible, con una primera idea explicatoria: «Y ahora vivir otro día, etc.» De donde se sigue: «Estoy angustiado porque… etc.» Las ideas a vela, impulsadas por el viento primordial que sopla desde abajo (pero abajo es sólo una localización física). Basta un cambio de brisa (¿pero qué es lo que la cambia de cuadrante?) y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus velas de colores. «Después de todo no hay razón para quejarse, che», ese estilo. Me desperté y vi la luz del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la noche que tuve como un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba. En ese segundo, con la omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano. Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma. Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda luminosa del Trust Divino Relojero.

domingo, 9 de junio de 2013

¿Para quién brilla el sol?

El sol brilla para todo el mundo, pero no brilla en las prisiones,
no brilla para los que trabajan en la mina,
los que descaman el pescado
los que comen carne pasada
los que fabrican horquillas para el pelo
los que soplan vacíos en botellas que otros beberán llenas
los que cortan el pan con el cuchillo
los que pasan las vacaciones en las fábricas
los que no saben lo que hay que decir
los que ordeñan las vacas y no beben la leche
los que no son anestesiados en el dentista
los que escupen sus pulmones en el metro
los que fabrican en sótanos las estilográficas con las que otros
escribirán al aire libre que todo va de perlas
los que tienen demasiado que decir para poder decirlo
los que tienen trabajo
los que no lo tienen
los que lo buscan
los que no lo buscan
los que dan de beber a los caballos
los que ven morir a su perro
los que tienen casi todas las semanas el pan de cada día
los que en invierno se calientan en las iglesias
los que son enviados por el sacristán a calentarse fuera
los que se estancan
los que querrían comer para vivir
los que viajan entre las ruedas
los que miran correr el Sena
los que son contratados, despedidos, ascendidos, rebajados,
manipulados, registrados, apaleados
los que son fichados
los que son llamados fuera de filas y fusilados al azar
los que deben desfilar frente al Arco
los que no saben comportarse en ninguna parte
los que nunca vieron el mar
los que huelen a lino porque trabajan el lino
los que no tienen agua corriente
los que son destinados al "azul horizonte"
los que arrojan sal en la nieve a cambio de un jornal irrisorio
los que envejecen más aprisa que los otros
los que nunca se agacharon para recoger un alfiler
los que se mueren de aburrimiento en las tardes de domingo
porque ven llegar el lunes
y el martes, y el miércoles, y el jueves, y el viernes
y el sábado
y la tarde del domingo.